Boris Leonardo Caro

Archive for August, 2009

Asesino a sueldo

In Viñetas on 27/08/2009 at 8:51 am

Escogí ser de la CIA, a pesar de su pésima fama. Entre los encartonados ingleses y los rusos, preferí a mis vecinos del norte. Luego comencé mi carrera como agente de la inteligencia estadounidense. Welcome to Langley !

Ahora tengo millones de dólares en un banco suizo (aunque ninguna idea de cómo invertirlos), un stock de armas que envidiaría Terminator y dedico los finales de mi jornada laboral a intentar asesinatos virtuales de otros agentes. Soy leal, casi nunca mi objetivo es un compañero de armas.

También puedo lanzarme en solitarias misiones: infiltrar una compañía extranjera, robar documentos en una embajada, incitar disturbios en una ciudad… cosillas así.

Y todo esto ocurre en Spymaster, el juego que mata tu tiempo y llena tu cuenta de Twitter de mensajes raros como esas transacciones en bancos europeos.

Entonces, si me ven por ahí, anden con cuidado. Soy un tipo peligroso.

La guerra perdida

In Viñetas on 21/08/2009 at 9:00 am

Deliraba. La guerra nunca llegó. Se volvió loco.

Overall azul

In Viñetas on 20/08/2009 at 9:00 am

Allá viene mi padre, en su fatigado overall azul. Bordea las calles y su plaga de baches, los edificios sin pintura, el rumor pesaroso de las 6:00 p.m. Ha hecho este camino cientos de veces. Pero él parece incansable.

Constelación

In Viñetas on 19/08/2009 at 9:00 am

En el techo siguen sus estrellas. Ella ignoraba la astronomía, por eso inventó una constelación de piezas fosforescentes: luz fugaz en mis noches para recordarla.

Promesa

In Viñetas on 18/08/2009 at 9:00 am

En el templo donde el santo recibe a sus devotos con gesto doloroso -rodeado de mercaderes y pedigüeños-, lo más auténtico eran los niños en sus bulliciosas chivichanas.

Prólogo

In Viñetas on 17/08/2009 at 8:11 am

Antes podía comenzar historias desde la primera línea. Ahora todas llevan un prólogo: ese génesis doloroso donde no parece que nazca la luz, sino perece.

Rumores

In Crónicas on 13/08/2009 at 1:30 pm

Han cerrado varias tiendas. Esta también van a cerrarla. Nosotros somos los únicos perjudicados. ¿A quién le importa?, dice la cajera.
Pago mi pote de helado de vainilla. Un peso convertible. Veinticinco pesos cubanos. Mi padre no podría comprarlo con lo que gana en ocho horas de trabajo: la grasa, el calor, los montacargas.
Y yo me pregunto…

Campamento

In Viñetas on 12/08/2009 at 9:07 am

Penumbra, pero no romántica. Apenas dos o tres tubos de luz “fría”, que no alcanzan a diluir el bochorno. Decoración de los años 70 u 80. Socialismo irreal. Rejas, no ventiladores. Y un montón de sacos y personas en filas irregulares. Galletas del siglo XIX, jabones con incierto olor a rosas, aceites densos para lubricarnos las hambres del cuerpo. Supermercado (¿sub?), bodega, almacén de precariedad, campamento de refugiados.

Derrumbe

In Viñetas on 10/08/2009 at 9:00 am

Nada. Los muros, palabras de piedra labradas, se las llevó el viento. Y donde hubo edificio, ahora el minúsculo verde de las hierbas. En algunos años nadie recordará que en este edificio vivieron hombres y mujeres. No es sólo de humanos el éxodo en esta ciudad.

El hombre gris

In Crónicas on 07/08/2009 at 9:00 am

Me dijo que tenía un tumor en el pulmón. Era de San Nicolás, en Güines. Había salido del hospital y no tenía dos pesos para el pasaje. Fumaba. Toda su confesión fue “de hombre a hombre”, con esa familiaridad que sólo podemos alcanzar con quienes nos resultan absolutamente extraños. No le creí. Había escuchado la misma historia media docena de veces.

Luego pensé en la vida de este hombre, en su cuerpo gastado, como el falso papel del médico que me mostraba.

Quizás había tenido una existencia miserable, o, por el contrario, su mendicidad era un castigo por ciertos excesos. En cualquier caso, mi limosna habría acentuado su condición, aunque pareciera aliviarla. Me sentí bien al saber, entonces, que mi incredulidad lo había salvado de otra humillación.

Quiénes somos

In Viñetas on 04/08/2009 at 9:00 am

Si Ellos se pasan la bola de un lado al otro de la cancha… nosotros, ¿quiénes somos? ¿El terreno que pisan? ¿La muda red? ¿La pelota que golpean? ¿Los expectadores?

Un cubano nuevo

In Crónicas on 03/08/2009 at 9:00 am

Hoy nacerá Nicodemo. Su madre y su padre no lo llamarán así, aunque ese sea el nombre asignado por un viejo santoral que conservan en la sala donde las embarazadas esperan el alumbramiento. No son católicos. Su época es también otra, con costumbres menos ortodoxas, gracias a Dios.

Nicodemo llegará al mundo un día memorable. La efeméride recuerda que un 3 de agosto Alejandro derrotó a atenienses y tebanos en Queronea. En otra fecha semejante, pero de 1492, Cristóbal Colón abandonó el puerto de Palos de Moguer y comenzó su travesía hacia un mundo desconocido por los europeos.

Otras conmemoraciones añaden gloria, dolor o infamia al 215º día del año.

No creo que sobre el destino de esta criatura pesen las hazañas bélicas del Magno, o el espíritu aventurero del Almirante. Quizás sí, sería deseable, la sabiduría atribuida a su santo protector según la tradición cristiana, el judío Nicodemo, que reconoció a Jesús como El Salvador.

Nacerá, en cambio, en una época y en un país harto complejos. A su tiempo sabrá de desapariciones de especies, cambio climático, hambrunas, epidemias, desastres naturales… el convulso día a día de su casa grande, la Tierra.

Pero no son estos malestares planetarios los que marcarán con mayor agudeza la existencia del infante, joven, adulto Nicodemo.

Abrirá los ojos en una isla agobiada por dos décadas de crisis económica, incapaz de alimentarse a sí misma, dando tumbos como un barco en medio de una tempestad perenne.

Será testigo de la partida de miles de compatriotas cada año, empujados al camino de la emigración por razones diversas, mas todas dolorosas. Escuchará las historias de este o aquel amigo, de uno de cada cinco, del vecino, del éxodo.

Dará sus primeros pasos en una nación dividida entre quienes creen, quienes ya no creen o quienes prefieren la indiferencia.

Reconocerá el temor, la traición, el abuso, la impotencia.

Lo protegerán su madre, su padre, su familia de sangre y una legión de tías y tíos que se fueron sumando por obra del amor sembrado.

Será feliz, no lo dudo.

Nicodemo, un cubano nuevo. Ojalá no cargue con nuestros rencores, con nuestras palabras corruptas por el uso, con la memoria que no permite caminar: estatuas de sal.

Bienvenido a la vida, mi querido sobrino Nicodemo.