Boris Leonardo Caro

Archive for September, 2009

Cien

In Viñetas on 28/09/2009 at 9:00 am

Este es el post número 100. Sé que mañana podré dedicarme a cualquier oficio, alejarme de las computadoras, olvidarme del periodismo… Pero no dejaré de escribir.

Gracias a este elefante rumoroso y a mis dos o tres lectores (aunque las estadísticas digan un poco más, que llegaron buscando, incluso, “chancletas al por mayor” o alguna palabreja).

Perdonen si a veces no he sido demasiado festivo. Supongo que es la época, tan llena de pequeñas y grandes catástrofes cotidianas. Sin embargo siempre habrá alimento para los optimistas.

Ariel y Sol

In Viñetas on 24/09/2009 at 7:35 am

No conozco los detalles de su historia. Imagino que se conocieron en la isla, esta donde el dolor nos desconcierta, pero las ganas de amar, tozudas. Se miraron, tal vez, sonrieron: un ritual de gestos que ahora recuerdan como los pasajes de una leyenda entrañable. Luego llegaron los hijos y el hogar ya definió sus cuatro puntos cardinales, para no perderse.

Ignoro los detalles de la historia, pero sé que a Ariel le basta con la luz de Sol, y ella siente su plenitud con el abrazo cálido de él.

Los niños y el béisbol

In Viñetas on 19/09/2009 at 9:00 am

Se dice que todos los niños cubanos sueñan con llegar a ser jugadores de béisbol. Después se hacen ingenieros, médicos, profesores, incluso delincuentes, pero la pasión por ese deporte persiste en el corazón. Es la religión nacional, la única que relega las diferencias políticas. Cuando se es fanático de un equipo, en el estadio, sólo importa gritar, aplaudir, animar a los peloteros. La vida puede ser dura allá afuera, pero cuando se asiste a un juego de béisbol, todo se olvida, es la fiesta.

Las manos de mi madre

In Archivo 713 on 18/09/2009 at 9:00 am

¿Qué espera mi madre, siempre tejiendo, sola en la casa del alba al atardecer? Acaso el regreso fiel de mi padre, Odiseo sin hazañas célebres, salvo la desusada honestidad, el haber trabajado y no pedir honores.

El hilo que mi madre teje, la vida nuestra, tal vez, prolonga. Y la suya: mi madre quiere vivir trescientos años, como los gnomos.

Sus prodigios trenzados en cualquier rincón de la casa moran, con las mil muñecas, y los paisajes de parches multicolores.

Las manos de mi madre: el anillo de bodas y los delfines de mi hermano: príncipe que habita en el país donde comienza el día. Cada línea en sus dedos es una noche de velar por mi salud de niño enfermizo, y una comida deliciosa hecha “de corre-corre”, y una cura dolorosa, y una inyección, y una caricia.

Las manos de mi madre, tejiendo la belleza, vivas hasta después del minuto final.

Felito

In Archivo 713 on 16/09/2009 at 9:00 am

Felito Barrios camina despacio entre las líneas que llegan a la estación de Pozo Redondo, un minúsculo poblado al sur de La Habana, cerca del puerto pesquero de Batabanó. Camino de hierro silencioso. Hace demasiado tiempo ningún tren altera la densa paz del caserío.

Felito vio pasar miles de vagones cargados de caña de azúcar. No puede recordar el número exacto. Tampoco la cantidad de arrobas de caña que cortó en su vida.

Su memoria, sin embargo, ha guardado las décimas que cantó en un guateque, en el año cincuenta y tantos, para burlarse de Ramón Grau San Martín, presidente de la República entre 1944 y 1948. Y también otros versos que repitió en Batabanó, ante el asombro de Chanito Isidrón, el “príncipe del punto cubano”. Felito tiene memoria para el verso.

Ahora vive en la finca Calixto. Ya no siembra caña, sino algunas viandas. Tiene vacas y carneros.

Cuando nos despedimos, me recuerda que le envíe esta foto. Mira con desconfianza mi pequeña cámara, anacrónica en el paisaje de Pozo Redondo. Luego se aleja, cubierto del sol con su viejo casco anaranjado de obrero azucarero, reliquia de otra época, de otra vida.

Publicado originalmente en Habana 713 el 20 de abril de 2008.

Patrick

In Viñetas on 15/09/2009 at 3:59 pm

Repetí el estribillo de aquella canción mil veces antes de saber qué decía. Pero entonces ya los 80 habían pasado.

Me enamoré de Demi Moore en Ghost, la película en la que él moría para enseñarnos cómo el amor se burla de la muerte.

Patrick era parte de la memoria sentimental de mi infancia. Y ya no está.

Las manos de mi padre

In Archivo 713 on 15/09/2009 at 9:00 am

Mi padre tiene 62 años. Ha trabajado desde la adolescencia.

Consagró la mitad de su vida al Ejército, donde se hizo ingeniero. Fue diestro en el manejo de cañones antiaéreos, pero jamás participó en una guerra. A veces lo lamenta, aunque él es un hombre de paz.

Cuando los años duros de las crisis económica, en los 90, mi padre pedaleaba más de 100 kilómetros cada fin de semana para buscar comida. Recuerdo cómo me señalaba en un viejo mapa militar hasta dónde había llegado. Un día estuvo cerca de la costa sur de La Habana, muy lejos.

Ahora arregla montacargas y maneja un Citroën Berlingo. En ese auto ha atravesado la isla desde Guane –en el extremo occidental–, hasta Guantánamo –en el levante. Creo que nada le gusta más que manejar.

Por las noches se sienta a ver el televisor, cansado. Y duerme en el sillón, herencia de sus padres. Aún no piensa seriamente en el retiro.

Mi padre, José Evidio Caro Zayas-Bazán, nacido en el poblado de Florida, Camagüey, 470 kilómetros al este de esta ciudad donde un día sus manos dejarán de trabajar, para siempre.

Publicado originalmente en Habana 713 el 15 de abril de 2008.

Descubrimiento

In Viñetas on 14/09/2009 at 9:00 am

Ninguna cama te salvará de esos pavorosos espacios en blanco que van creciendo en tu vida. Sábanas, páginas sin letras. Ciertas semejanzas me asustan.

Cifras

In Archivo 713 on 11/09/2009 at 9:00 am

Mi padre ha recorrido 227.875 kilómetros en los últimos cinco años. Es como haberle dado la vuelta al mundo cinco veces, pero en verdad continúa manejando su viejo Citroën Berlingo en las calles de La Habana y en las provincias, siempre dentro de Cuba.

Google acaba de anunciar que su motor de búsqueda ha encontrado 1.000.000.000.000 de páginas web. Sin embargo, en el planeta sólo viven seis mil quinientos millones de personas.

Ayer los habitantes de Montserrat, una pequeña isla del Caribe, revivieron la pesadilla de 1997. Parte del volcán La Soufrière colapsó al mediodía. La columna de cenizas alcanzó los 12 kilómetros sobre el nivel del mar. El monte Everest, el más grande del planeta, apenas tiene 8,8 kilómetros de altitud.

Publicado originalmente en Habana 713 el 18 de julio de 2008.

Lo invisible destructor

In Archivo 713 on 10/09/2009 at 9:00 am

Cada huracán recibe un nombre. Ese bautizo es el primer paso en la personificación de un fenómeno natural, que termina convirtiéndose en un ser aterrador. “Gustav llega mañana”, dice mi vecina. Un visitante distraído podría creer que se trata de su peor enemigo.

Aunque vivamos en el siglo XXI, aún vemos a los ciclones como una temible deidad. La palabra huracán nació en los antiguos pueblos del Caribe. Era el nombre del dios de los vientos, de la lluvia, de las olas terribles.

Sin embargo, es un dios de la transparencia: el agua y el viento. El mar, esa pavorosa fuerza que inunda las aldeas de pescadores, es apenas un inmenso cristal donde la luz del sol baila. Tomemos un poco de agua y espuma en nuestras manos… parecen tan frágiles. Y el viento, ¿qué es? Lo invisible animado, la nada existente.

Nuestra civilización ha colmado la tierra de estructuras opacas. Edificios, barcos, monumentos, autopistas, fábricas… Es el reino de lo visible. Pero la transparencia de las aguas y las ráfagas etéreas nos recuerdan nuestro ser vulnerable.

Seguiremos temiendo el poder de los huracanes. Los pueblos aborígenes que habitaron el Caribe desaparecieron hace 500 años, pero su dios nos amedrenta todavía.

Los burócratas

In Viñetas on 09/09/2009 at 9:00 am

Los burócratas todo lo saben. Conocen todas las historias sórdidas. Son amigos de todos. Sonríen. Pero temen.

Sodoma y Gomorra

In Viñetas on 08/09/2009 at 9:00 am

Una vez fui Dios. La vi, arrastrándose, con sus antenas nerviosas, sus patas, la nauseabunda transparencia de sus alas. Ella era el mal. Y la aplasté.

1886

In Viñetas on 07/09/2009 at 9:00 am

Viven en barracones que llamamos pudorosamente “solares”. En los barrios antiguos, en la periferia, o en medio de la elegancia del céntrico Vedado. Pasamos raudos para no verlos. Nos recuerdan nuestro crimen.

PS: En 1886 fue decretada la abolición de la esclavitud en Cuba.

Pequeños aguacates verdes

In Viñetas on 03/09/2009 at 9:00 am

Alrededor de un vaso de alcoholes sospechosos giran habituales los borrachos del club: cuentos de mujeres, hazañas de barrio, filosofía de la resaca. Y allá los viejos miserables, inventando un peso o dos —contrabando de baratijas al por menor. La banda escupe su carcajada, que rebota en los pequeños aguacates verdes —esta tarde hice cien pesos— y apuran el cigarro —tipos Marlboro. Es un extraño circo del fracaso bajo la luz prometedora del sábado, cuando regreso de otro día memorable con ella.

The last summer

In Viñetas on 02/09/2009 at 9:00 am

Me despertó el calor. Viajábamos por 23. No podía ver el cielo porque me cegaban los edificios y la luz. Recordé que era verano: la pereza de los camareros, el bullicio infantil, el olor a playa. Playa. Esta palabra total, como decir Dios.

Náufrago

In Viñetas on 01/09/2009 at 5:13 pm

El 1 de septiembre de 2009 me sentí como un náufrago. No había viajado en barco por el Pacífico, ni había cruzado el Atlántico en un Airbus. Tampoco me había aventurado en un azaroso rally por el Sahara. Estaba en casa. Desconectado. Sin acceso a Gmail.

Agosto de 1982

In Viñetas on 01/09/2009 at 9:00 am

La risa en las fotografías: diáfana felicidad de aquel niño, yo. Un bate de béisbol que oculta mi futura torpeza. Detrás, en el estante de libros, uno habla de guerra.