El problema es que el cinismo de mi padre es más amargo. Porque él era joven en los 60, cuando la felicidad parecía simple, el futuro en la mano, los ideales prístinos. Y mi padre fue otro en la marejada de entusiasmo, mientras en otro sitio, lejos de los cañaverales y las alarmas de combate, se urdía el desastre.
El problema es escuchar a mi padre hablar de privilegios, de límites que insultan la razón, de caminos torcidos. Y luego escuchar cómo defiende a los privilegiados, hacedores de lo prohibido, timoneles de esta isla varada en ninguna parte.
El problema es que mi padre tiene 64 años y ya no podrá revivir el entusiasmo, ni conocerá aquel futuro luminoso: la felicidad prometida. El problema es que a mi padre, ahora, le queda poco más que su honestidad a prueba de hijos de puta, y su cinismo.
Hola Boris
El problema es de desencanto de una generación entera de creyentes en la nueva religión proclamada por el nuevo Mesías, que lo único que no ha prometido es que caminaría sobre el agua, pero aun estamos a tiempo
Mi madre tiene 69 años, hace ya unos cuantos años estaba tan saturada que un día se levantó y entrego el carnet del PCC, aunque creo que mucho antes su militancia había terminado
Y al final lo más difícil es precisamente eso, ser honestos con nosotros mismos
saludos
Es dura la honestidad en un país donde “ir por la izquierda” es sinónimo de robar.
pero la pregunta buena es: si un ladron puede ser honesto? o necesariamente derechista?
y lo otro que es duro es un pais donde todo lo que no es ilegal es obligatorio
Hablando en serio, me parece que para nuestros padres tiene que ser bien difícil aceptar que se equivocaron, que los engañaron, pienso que la cosa tiene varias aristas, algunos se han dado cuenta y han asumido su nueva realidad, otros se niegan a aceptarlo o no lo quieren reconocer o no lo saben reconocer y todavía reman a favor (al menos es lo que uno ve, otra cosa seria lo que le dice a su mujer o a sus amigos pero eso no lo sabemos). Esa generación alimentó al monstruo por cuarenta años. Vivieron bajo unas reglas de juego que desde 1993 no se aplican, que ayer dijeron que algo era rojo y hoy dicen que es verde y con el que estaba fajado ayer a muerte hoy es aliado, no la tienen fácil
Sí, y cambiar, en cualquier sentido, pasados los 50, es muy difícil, más cuando se ha creído con fervor.
Seguimos haciendo como en la época de los españoles. El contrabando en el centro y oriente nunca fue en realidad un delito, sino la expresión de resistencia ante un orden absurdo.
asi es Boris, es simplemente sobrevivencia
cada vez que entro a este blog me pierdo leyendo todo lo que me falta! i´m becoming a fan
…es muy triste y a la vez muy bueno leerte! (cuando te recuerdo de BC tengo la sensación de que muchos años pasaron por ti en este último… pero esa es una sensación conocida, a veces un hecho basta para ‘envejecer’/'despertar’/'…’ casi de pronto). Es bueno saber que nos pasa a muchos, aunque eso no sea una respuesta a las preguntas…
como se comenta aqui del tal jQuery ese ¿quien es?
Local, tengo que suspender la publicación de Pingbacks… jejeje.
Rosa, tristeza compartida toca a menos… Sí, en el último año me nacieron decenas de arrugas y de canas. Y esto no es una metáfora de la vejez, sino un hecho. Siento que el reloj camina a 24.000 horas por segundo y yo sigo en esta isla, varada en n’importe où !