Caminar por una calle de Centro Habana, de regreso a casa, sin horario, observando cada edificio, descubriendo, riendo (“ojo la puerta abre paya fuera”). Detenerse frente a una fachada, llenarse de belleza los pulmones. Encontrar una tienda irreal, donde venden Chocolate Negro Torras al 70%. Y bajo la noche fresca de abril, atravesar la ciudad en una máquina tan vieja como mi padre.
hey, el chocolate es adictivo,
anda, asi que andas por ahi, como un explorador
Boris :
no te gusta hacer fotos ?
Sí, Felipe, de hecho tengo un blog de fotos: El rumor pixelado (ver lista de Enlaces abajo). Saludos y bienvenido al Rumor.
Me gustan esas escapadas solitarias para reencontrarme con la ciudad.