Boris Leonardo Caro

Regreso

In Viñetas on 11/08/2010 at 9:00 am

Regresamos a La Habana. Me emociona verla desde lejos: la silueta gris de los edificios, la cúpula del Capitolio… Y luego la realidad golpea duro. Bienvenido a la ciudad del calor, donde una mujer te pide jabones o caramelos y un tipo dice que tienes “buena pinta” porque pareces extranjero.

  1. vaya gallego, buena pinta y todo…xD

  2. Solo por curiosidad..nunca te han soltado un “amici”?…..Esas llegadas a La’bana siempre impresionan…y a Matanzas para que contarte…

  3. La Habana llora desnuda
    El amor que ya perdió
    Lamento de ciudad muda
    Al que las piernas le abrió

    A ella siempre regresamos
    Al escuchar su sollozo
    donde sufrimos y amamos
    Lagrimas, tristeza, alborozo

    Ciudad perdida en la niebla
    Que dibujamos en un abrazo
    Haciendo luz en tinieblas
    jirones, recuerdos, trazos

  4. te fuiste otra vez?

  5. No, Alejo, pero he estado bastante ocupado en la oficina. He programado algunas fotos en El rumor pixelado. Ya las viste? Abrazo.

  6. me gusto la del muelle

  7. boris me encontré esto de Facundo Cabral, creo que resume bastante nuestro sentir:

    “Me gusta el día y la ciudad, que es una biblioteca de personajes interesantes, una biblioteca viva que se lee caminando, que tiene esquinas brillantes y alguna gente bella. La ciudad es una enciclopedia, un resumen de atlas, un poco de Oriente y mucho de Occidente, la ciudad es la basura que amontonaron los siglos pero también la prueba de que nuestros abuelos no trabajaron en vano, la ciudad es una hoguera inteligente donde me junto con mis hermanos para cambiar buenas nuevas (hay pequeños cambios en la ciudad, pero de forma, no de fondo, por ejemplo los reyes les dejaron el lugar a los políticos y los bufones a los artistas populares, aunque estos tienen menos humor que aquellos). La ciudad es un símbolo, parte de un código que entretiene a formas más altas que nosotros, la ciudad es un muro inútil porque la vida entra por abajo y por arriba, la vida que a veces purifica destruyendo, la ciudad es una pesada sombra, una lenta casa nueva donde solo estoy de paso, como estoy de paso por el hombre (sé que me esperan otras formas de la vida cuando pase el río de la muerte). La ciudad es parte del infierno pero también del paraíso, el paraíso unánime de los místicos que sabían, y saben, que todo y todos somos parte de Dios, que también es el azar que nunca comprenderemos (no es bueno saber todas las cosas, en lo que aún no sabemos volvemos a ser niños, y eso alegra a Dios y calma a los hombres).”