La piel arrugada es como la tierra exhausta por la sequía. Pero sobre mis hombros labrados por la edad, la lluvia recuerdo. Ellos protegieron del frío a la mujer que amo, sostuvieron su cuerpo cuando la muerte cortó el hilo de su infancia, y se estremecieron en el abrazo y en el éxtasis.
No es árida la huella en mis hombros. No les ha faltado la húmeda bendición de la vida.
chapeaux mi socio…asi mismo es…
Eso es lo que hace a la vejez, después de todo, hermosa
Que lindo estar por aquí de nuevo