Boris Leonardo Caro

Archive for the ‘De adentro’ Category

El último rumor

In De adentro on 30/08/2011 at 10:29 am

Cuando estas palabras aparezcan publicadas, yo estaré a miles de kilómetros de La Habana.

He tratado durante estos dos años de explorar Cuba, su reflejo en mis sentimientos, la marca de este país en mis ideas.

Ahora que he abandonado la isla ese ejercicio carece de sentido. Hace muchas semanas ando como un zombie, por una ciudad a la vez entrañable y ajena. He dejado de escribir, primero por hastío, luego por disciplina, después por indiferencia.

En Cuba quedan mi familia y poquísimos amigos. Nada más me interesa de esta tierra. Su Destino será, en el futuro próximo, una ecuación extraña para mí. No me transformaré en rencorosa estatual de sal.

Agradezco a quienes me acompañaron con sus comentarios o sus lecturas anónimas. Sé que nos encontraremos en otros espacios de la vasta red.

Días

In De adentro on 01/12/2010 at 11:28 pm

Cuando decidí no entrar en una escuela militar.
El primer día en un aula de francés.
El escalón que no subí y luego la cita en Finca Vigía.
Una mañana de diciembre.
La noche que le pedí casarnos.
Su mano salvadora en el anillo.
La frustración de una noche de marzo o abril de 2009.
Su perseverancia en un parque de aceras agrietadas.
Hoy.

Ejercicio de indiferencia

In De adentro on 20/11/2010 at 10:00 am

El ejercicio de la indiferencia requiere una disciplina rigurosa, casi monacal. Debes repetir tu salmodia: no me importa, no me importa, no me importa… Si la lengua se resiste, domestícala. Profunda es la sabiduría de quien no convierte silencios en rencores. Y si aún la tarea parece irrealizable, toma algún anelgésico contundente, para aliviar los dolores que provoca vivir en un país llamado Cuba.

Librero

In De adentro on 27/08/2010 at 8:24 am

Hoy se desplomó un librero en mi cuarto. En la caída destrozó otro mueble pequeño y reveló un caos de papeles. Mi padre se dedicó a reconstruir los entrepaños, mientras yo hacía un ejercicio de arqueología bibliográfica.

Recuperé una foto de Juan en el Partenón, un par de mensajes de mi novia, la poesía perdida de Luis Rogelio Nogueras. Comprendí que he comprado demasiados libros, previsiones de futuros descartables. Reconocí que soy un hombre rencoroso.

Volví a acomodar los libros: Borges, Dulce María, Cintio Vitier, Lezama… Separé cuatro columnas para donaciones. Siento que debo comenzar a abandonar ciertos lastres.

Hombre que se mira envejecer

In De adentro on 24/08/2010 at 10:44 am

La piel arrugada es como la tierra exhausta por la sequía. Pero sobre mis hombros labrados por la edad, la lluvia recuerdo. Ellos protegieron del frío a la mujer que amo, sostuvieron su cuerpo cuando la muerte cortó el hilo de su infancia, y se estremecieron en el abrazo y en el éxtasis.

No es árida la huella en mis hombros. No les ha faltado la húmeda bendición de la vida.

Extraños

In De adentro on 09/08/2010 at 10:52 am

Nos saludamos con torpeza. La costumbre crea rituales que la distancia desvanece. Balbuceamos alguna pregunta y respuestas casi ininteligibles. Luego acomodamos el silencio frente al televisor. Nosotros, que una vez nos llamamos hermanos.

Herencia ansiedad

In De adentro on 07/07/2010 at 9:00 am

Los segundos sin besarte
los minutos sin sentir tu olor
las horas sin verte.
En un jardín de Verona
o en la puerta de un ministerio
en La Habana.

País de ayer

In De adentro on 02/07/2010 at 9:00 am

El país que fuimos termina en esta línea aún imprecisa. Ignoramos si era tierra firme o isla el camino de ayer. Con los pies hundidos en la arena, húmeda y seca, presentimos el fin.

Mujer rara

In De adentro on 01/07/2010 at 9:00 am

Me besó con almendras en los dientes

Bastaba su acento para la conquista,
pero persistió en el roce,
los besos en la cara que preludian
su boca
donde ahora estuvo la mía,
y en el cuello la última escala
antes de caer.

El otro

In De adentro on 29/06/2010 at 9:00 am

Han descubierto el único tesoro,
han descubierto al otro.

Jorge Luis Borges

No conocieron la torpeza del primer encuentro. Sintieron en los labios un regreso, aunque no recordaban el dónde o el cuándo. Él descubrió que su olor era un sendero familiar. Ella acampó en su pecho. Las manos trazaban siluetas invisibles, sobre las líneas que viejos abrazos habían esculpido.

Se creyeron fuertes, invencibles, elegidos para la felicidad. Un día despertaron en tierra extraña. Era tarde para la torpeza.

Instrucciones para mantener un caracol

In De adentro on 24/06/2010 at 9:00 am

Mis padres me enseñaron el ejercicio del silencio: lo que palabras torcían, sólo la ausencia de palabras podía reparar. Luego comprendí que era necesario construir un caracol para sobrevivir a estos períodos de mutismo familiar:

Pero conservar  un caracol no es tarea menor:

- El polvo y las telas de araña se acumulan. No deben eliminarse. Son la evidencia de que el tiempo transcurre afuera.
- Sobre los tres o cuatro muebles habitan libros a medio leer, nunca terminados. Mudos animales domésticos, esperan la caricia de nuestros ojos.
- Pantalones y zapatos, fantasmagóricas presencias. No deben condenarse al hieratismo estéril de los percheros. Temen a la oscuridad del clóset como a la muerte.
- Papeles casi leídos, casi escritos. La vida es un boceto: lo que nunca dijimos, lo que siempre esperamos.
- Utensilios: cortaúñas, calzador, cargador de baterías, llaves, alambre de cobre, sobres para discos compactos, peine, otro cargador de baterías, circunferencias de plástico… proliferan, como las palabras del minuto después.

Tregua

In De adentro on 29/05/2010 at 7:00 pm

No puedo convencerte. Mis parábolas caen lejos de la verdad, en terreno pantanoso. Abandono el campo, ni derrotado ni vencedor. Me faltan fuerzas y te sobra razón. Mañana, o la semana próxima, continuaremos esta infinita escaramuza.

Cuatrocientos

In De adentro on 28/05/2010 at 9:00 am

para Sol, Lynnard y Jose, que me propusieron el tema

Hace 200 rumores andaba yo en el umbral de este túnel. Si pudiera prefigurar el post 400, lo llamaría Paz. Será un texto feliz para que Sol se alegre. Los miedos diluidos en la memoria.

Por aquí hay un texto sobre el post 100.

Temores

In De adentro on 27/05/2010 at 9:03 am

Personas que desconozco,
complicidades ignoradas,
la memoria demasiado reciente,
la costumbre de la soledad.

Necesito

In De adentro on 24/05/2010 at 9:42 am

Hay tantas cosas
yo sólo preciso dos…
Jorge Drexler

Mi Moleskine, un portaminas, una goma negra e infinitas puntas de 0,5 mm.

Mi cámara fotográfica.

¿Y vos?

Gallos locos

In De adentro on 20/05/2010 at 12:13 am

Son las 11:54 p.m. Espero una aparición, mientras converso con un amigo que ahora trabaja en Ottawa. De los 33.000 habitantes de San Agustín, soy uno de los cuarenta y pico que permanecen despiertos (la crifra, ya saben, es deliberadamente imprecisa). La mayoría se fue a dormir después de la crítica brutal de Frank Padrón a la película mexicana. Parece que el mundo duerme, si no fuera por dos gallos locos que cantan en la distancia.

Al final no llega. Me pregunto si allá, en su barrio del centro, también hay gallos y si la soledad respira a su espalda, y si entre las líneas de su tarea o en las pausas del sueño, se conecta y me habla.

Ejercicios para la soledad

In De adentro on 10/05/2010 at 9:00 am

Hace casi un año que vivo solo, en un cuarto de menos de 70 metros cúbicos (el cálculo es deliberadamente inexacto). Alguien ha pasado por aquí, dejando su olor, una pieza de ropa, un libro… Mis padres habitan afuera, frente al televisor. En las madrugadas uniformes de San Agustín somos mi laptop y yo. La soledad es, digamos, el estado natural, el orden de las cosas en este pequeño universo de raras variaciones.

Después de leer este post de mi amigo @telegonz pensé que podría elaborar una lista de ejercicios para convivir con la soledad:

- Volver a leer un libro. El consejo es de Borges. Yo he regresado a ciertas novelas de Saramago.

- Poner música. He vivido semanas enteras con un solo disco de Jorge Drexler o Joaquín Sabina.

(El objetivo de los anteriores es quedarse dormido porque, sin dudas, nada mejor que dormir cuando la presencia de la soledad nos desborda.)

- Navegar por Internet. Cuidado con este ejercicio, es altamente adictivo, incluso a 56 kbps. Prohibido chatear y menos tener cibersexo.

- Ver series de televisión. Ni House, ni Lost, ni TBBT, ni ninguno de esos otros engendros hechos en Japón. Desperate housewives y Cuéntame cómo pasó. Una variante de esta práctica son las películas. Recomiendo vivamente Wall-e, un excelente filme sobre la soledad que nos aguarda.

- Buscar de manera autónoma el placer corporal, con la ayuda de la memoria o de algún soporte audiovisual. No me extiendo sobre este punto. Temo ser censurado por los motores de búsqueda.

Si ninguno de los anteriores ejercicios funciona y la soledad, lejos de ser una amable compañera se convierte en la amarga certeza de una ausencia, entonces no queda otro remedio: apaga el ordenador, cierra la Moleskine, sácate los audífonos y sal a encontrar, otra vez, esa persona en cuya compañía eres.

Sin palabras

In De adentro on 02/04/2010 at 9:00 am

Cuando el cereal del desayuno se termina, mi madre extiende el plástico vacío sobre la meseta de la cocina; cuando debo pagar la cuenta del teléfono, deja el recibo en mi mesa de trabajo; cuando alguien me llama, me da el inalámbrico, sin palabras.

Mi madre hace más de un mes que no me habla. No lo necesita. En el reino de su casa -antes nuestro hogar- sigue reinando, soberbia.

Bien

In De adentro on 31/03/2010 at 10:00 am

Todo está bien (tout va bien). Se puede esperar, callar, olvidar, vivir la insignificante tragedia personal, ejercer el amargo derecho a la ironía, y después responder: todo está bien (tout va bien).

El problema es

In De adentro on 25/03/2010 at 9:06 am

El problema es que el cinismo de mi padre es más amargo. Porque él era joven en los 60, cuando la felicidad parecía simple, el futuro en la mano, los ideales prístinos. Y mi padre fue otro en la marejada de entusiasmo, mientras en otro sitio, lejos de los cañaverales y las alarmas de combate, se urdía el desastre.

El problema es escuchar a mi padre hablar de privilegios, de límites que insultan la razón, de caminos torcidos. Y luego escuchar cómo defiende a los privilegiados, hacedores de lo prohibido, timoneles de esta isla varada en ninguna parte.

El problema es que mi padre tiene 64 años y ya no podrá revivir el entusiasmo, ni conocerá aquel futuro luminoso: la felicidad prometida. El problema es que a mi padre, ahora, le queda poco más que su honestidad a prueba de hijos de puta, y su cinismo.

Harto

In De adentro on 19/03/2010 at 3:22 pm

Harto de comer arroz blanco todos los días.
Harto de acordarme en la escalera, de descubrir la frase perfecta cuando la guagua se ha ido.
Harto de tejer ficciones.
Harto de vivir en una casa que no es mía.
Harto de usar eufemismos para referirme a ellos.
Harto de ellos.
Harto del cinismo.
Harto de la fértil tristeza.
Harto de estar solo.

Flash

In De adentro on 18/03/2010 at 10:59 am

Chocolate negro Côte d’Ivoire, de Torras.
Sabina en los audífonos: Vinagre y rosas.
La cámara en la mochila.
Dos zunzunes.

Clasificados

In De adentro on 16/03/2010 at 8:11 am

Te ofrezco magras calles, ocasos desesperados (…)
Te puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el hambre
de mi corazón…

Jorge Luis Borges

Permuto: una isla por un continente.

Busco: mujer joven, decidida a construir una casa en la nieve, en el desierto, en la mar, sobre el Roraima…

Ofrezco: mis cicatrices blancas, la fértil tristeza, el cuerpo cansando de un hombre y sus fulminantes ilusiones.

Si

In De adentro on 15/03/2010 at 9:00 am

Yo viviría contigo en un apartamento pequeño
trabajaría como periodista
habría viajado a París
no estaría esperando
no estaría esperando
no estaría esperando
y el título de este post sería otro.

Trasplante

In De adentro on 12/03/2010 at 9:10 am

Según los poetas, esos inventores de mitos, el corazón engendra las pasiones humanas. En una revista de esas que los intelectuales miran por encima de los espejuelos, leí que la pasión (“la llama de la pasión”) crece cuando construimos algo, something, n’importe quoi.

Voy a donar mi corazón a un banco de órganos. No estoy construyendo nada, con nadie. ¿Para qué me sirve el corazón entonces?

Viñeta con hombre que huye

In De adentro on 10/03/2010 at 9:00 am

mi manera de comprometerme fue darme a la fuga
Sabina

Abrió la puerta. Me desnudó. Habían pasado dos meses y muchas vueltas. Pero al cabo, llegó al cuarto o, más bien, le pedí venir.

Dos minutos después yo corría alrededor de la cama buscando no-sé-qué. Quince minutos después impartía clases de cinismo para no-importa-quién. Cuarenta y cinco minutos después estaba solo, no sé dónde, hasta no-sé-cuándo, sin saber, no-sé-cómo, si dejaría de huir.

Amor de baja intensidad

In De adentro on 26/02/2010 at 9:00 am

Reír porque hay una receta de sopa en la primera página del libro; ser clientes habituales de un restaurant; conocer los regalos con meses de antelación; hacer que los orgasmos confluyan, sin sorpresas.

Judas

In De adentro on 24/02/2010 at 9:32 am

Judas no es una parábola bíblica. Los hijos de puta de carne y hueso comen tu mismo pan, leen tus mismos libros, creen en tu dios, caminan por tu calle, besan.

Pero los hijos de puta no merecen tu otra mejilla, pues aunque tu pan, tus libros, tu dios y un beso los disfrace de humanos, no son tales.

No tengas piedad con ellos. Mas, tampoco permitas que su hiel amargue tus jornadas: mátalos con tu indiferencia, no juegues con sus reglas, destiérralos.

Poesía en tiempo real

In De adentro on 19/02/2010 at 9:00 am

En vez de rumores, tweets.

En vez de lanzamientos, feeds.

En vez de lectores, suscriptores.

En vez de bibliotecas, Delicious.

En vez del concienzudo análisis del verso y su métrica, la metáfora y su polisemia, la palabra -de tan exacta- irreal; detener la moto, sacar de la mochila la Moleskine y el portaminas, y escribir.

Materia nacional

In De adentro on 18/02/2010 at 9:00 am

para Ariel

La piedra
que sobre piedra
inmóvil
piedra grave
piedra fugaz.

Y la piedra
cae
y la otra
piedra
encerrada hierro horror.

Piedra libre
presa piedra:
materia idéntica.

Audacias

In De adentro on 17/02/2010 at 9:00 am

Obligado a la inacción de los prudentes
al murmullo inconforme
a la contemplación,
me atrevo a otras audacias:
cruzar una fila de autos en el semáforo
atravesar una circunvalación difícil.
Pura adrenalina, a 60 kilómetros por hora.

Sequía interior

In De adentro on 12/02/2010 at 9:45 am

El 2009 hizo crecer canas en mi barba. Y me enseñó la dureza sin lágrimas.

Bendiciones

In De adentro on 08/01/2010 at 10:58 pm

No recuerdo exactamente qué día mi madre me dijo: ¿por qué no estudias francés? Eso fue hace unos diez años. En 2009, cuando me impusieron la frustración y el amor parecía quebrarse, me salvó la pasión por el francés, la única sobreviviente.

Una noche de noviembre o diciembre de 2008 la encontré a Ella en el chat de Gmail. Me hizo creer en la web 2.0 como un nuevo evangelio. Cuando me cerraron las puertas al periodismo, ese universo de blogs, redes y plataformas fue el nuevo camino.

Apareció de la nada, ese franchute pequeño, de gracioso acento español, rockero (pero sin melena). Un día, en uno de esos ligeros gestos de amistad, me recomendó para un trabajo.

De algún modo misterioso, como ocurre con todas las geometrías vitales, esos tres episodios confluyeron hoy en una oficina de La Habana, en una caja de chocolates, en un atisbo de felicidad.

Pido a los Magos

In De adentro on 06/01/2010 at 10:01 am

Pasó al fin el 2009. Intenso, cuesta arriba por momentos… por días enteros que parecían eras geológicas.

Hoy es el Día de los Reyes, esos tres magos que les traen regalos a los niños. Como nada les pedí, nada encontré bajo mi almohada (fría de 10º C al amanecer). También fue así el año pasado. Olvidadizo que soy.

Sin embargo, el 2009, tan duro en sus noticias, separaciones, encuentros y -sobre todo- desencuentros, me obsequió con amistades viejas y nuevas; como si Melchor, Gaspar y Baltazar hubiesen cargado en sus alforjas con el mejor remedio para mis desventuras: amigos.

Aunque quizás sea un poco tarde (no sé cómo estará el tráfico de camellos en estos días con tanta amenaza terrorista) quiero rogarles a los Reyes Magos que repitan sus dones en 2010. Y dar gracias, otra vez, a quienes me ayudaron a superar los 365 días más arduos de mis 30 octubres.

Mi vida, no hay derecho

In De adentro on 16/12/2009 at 1:45 pm

Un día la canciones te alcanzan, te hablan.

Mi vida, no hay derecho

Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle.
La ciudad se desangra y parece que no había nadie
cuando partieron un alma contra la acera,
cuando surcaron el aire gaviotas muertas.

Tratan de convencernos de que aquí no pasa nada.
Mientras la ciudad muere, hay quién ya clama venganza.
Se empeñaron en matarnos la ideología
y, no contentos, ahora mandan sus perros de cacería.

Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle.
Dentro de poco toque de queda y refugios que arden.
Respondamos antes de que se haga tarde,
o quizás un día despiertes y no haya nadie.

A quien mirar a los ojos para contarle
que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle.

Que no hay derecho a salir, mi vida,
que no hay derecho a salir
con miedo a la calle,
con miedo a la calle,
con miedo a la calle.

Ismael Serrano

Mañana

In De adentro on 14/12/2009 at 9:00 am

para Ale

Besa a tu hijo,

Abraza a tu madre,

Ama a esa mujer,

a ese hombre.

Hoy.

Mañana,

bajo la sombra basta,

podrías no estar.

Mi hijo

In De adentro on 11/12/2009 at 12:09 pm

Y qué hiciste tú

- me preguntará mi hijo,

cuando prohibieron la palabra:

callé;

cuando escribir negaron:

acumulé páginas baldías;

cuando en la plaza te necesitaban:

huir.

Esa es mi herencia

- le responderé a mi hijo,

la cobardía del silencio

de lo estéril

de lo inmóvil

del que escapó.